Experimentación psicodélica que baila con la ópera rock y ocultismo.
…El viaje de este héroe zoomórfico, ingenuo y mesiánico está impregnado de un aura psicodélica que nos invita a soñar lo imposible...
Conversamos con “el relator interdimensional” Râhoola de qué trata su más reciente álbum El Pez Que Voló – ACT II y el lugar que ocupa en la historia de la saga que constará de cuatro actos. Nos explicó a fondo sus influencias musicales y líricas, también sus grandes proyectos para 2026 y un poco de lo que será su show en Goth Valley 2025:
1. Cómo crees que ha evolucionado tu sonido y puesta en escena desde tus primeros lanzamientos hasta este momento de tu carrera.
Sónicamente, cada álbum que realizo tiene su propio concepto y sus génesis parten de distintas obsesiones o fascinaciones: Con Carnival of Souls musicalmente fue un tributo/homenaje a Devil Doll, y conceptualmente una oda al ocultismo y hermetismo. Tears of God fue un réquiem musical dedicado a mi padre, con influencias de new-age, ala Mike Oldfield. En Maestro del Disfraz fusioné ritmos populares con lenguajes melódico/armónicos propios de la música académica del siglo XX. Para el Pollo sin Cabeza colaboré con el universo de la artista visual Sue Jácome, entrando en terrenos dadaístas, experimentales, crudos y caricaturescos. Y para la saga de El Pez Que Voló, siendo ésta una ópera a contarse en 4 actos (4 discos), cada álbum expresa musicalmente el estatus psicológico del protagonista. Escénicamente, por otro lado, siendo éste un proyecto solista en la parte creativa y de concepción, es que apenas a partir del 2024 comencé a ensayar con un grupo selecto de músicos profesionales, montando y traduciendo el universo sonoro del pez a formato en escena, lo cual, dado la complejidad de la música, ha traído sus propios retos.
2. ¿Qué nos puedes contar sobre tu último trabajo El Pez Que Voló – ACT II, en qué se diferencia de la primera entrega?
Expandiendo en mi respuesta anterior: El ACT I fue la salida del nido, por lo que hay un ambiente general de fantasía, de ilusión: Rock progresivo, psicodelia, atmosferas propias de soundtracks de películas clásicas de Disney y más sonoridades colindan en este álbum. Ahora, si el ACT I era el despertar y el llamado, este segundo acto es la cueva más oscura: el descenso inevitable hacia las partes negadas del ser. Musicalmente es más agresivo, más textural, más visceral y oscuro. Se juega con dinámicas extremas, tensión, ambientes cavernosos y también momentos íntimos, melódicos y suaves. Es un acto que incomoda. La diferencia con el primer acto es el tono: mientras “ACT I - El Nido” tenía una energía de descubrimiento y destino, “ACT II – La Cueva” es introspección, confrontación y ruptura interna. Es la parte del mito donde el héroe se encuentra consigo mismo… y no siempre le gusta lo que ve. Además, se cuentan con invitados internacionales de lujo como los son Fabio Lione (Angra, Rhapsody), Saša Olenjuk (Devil Doll), Davidavi Dolev (Submasq), Margil Vallejo (The Advent Equation) y más.
3. ¿Hay algún mensaje que toda tu obra tenga en común o quieras transmitir?
Como describí en la primera respuesta, varía según cada álbum. Pero si hablamos en concreto de la saga de “El Pez Que Voló”: Es una búsqueda musical para descubrir la gema divina escondida en nuestro interior. Una colección caricaturesca de deseos, fobias, patologías y virtudes que se canalizan para crear una mezcla moral ambivalente de tradiciones orientales y occidentales. El viaje de este héroe zoomórfico, ingenuo y mesiánico está impregnado de un aura psicodélica que nos invita a soñar lo imposible...
4. ¿Qué artistas o corrientes te han marcado y aún influyen en tu propuesta actual, tanto musical como líricamente?
Demasiados para incluir en un solo párrafo pero me considero fuertemente influenciado por la extravagancia de Queen y los arreglos corales de Mercury, la filosofía del "muro de sonido" de Devin Townsend donde un vasto océano de instrumentos se entremezcla con su peculiaridad (ej. Ziltoid), el enfoque de Mike Patton hacia las voces exuberantes y desvíos estilísticos inesperados, la obsesión microscópica de Devil Doll por los detalles, diseño sonoro y la técnica vocal de sprechgesang de Mr. Doctor, el poder épico del metal orquestal de Blind Guardian, el crudo toque psicodélico de The Mars Volta, el carácter sobrenatural de Björk, etc... Danny Elfman, Frank Zappa, Avantasia, Sleepytime Gorilla Museum, Andrew Lloyd Webber, Lacrimosa, Ayreon y muchos más son artistas canalizados a través de la ecléctica y caprichosa paleta de sonidos de AFF.
Como buen TDA, mis intereses son variados… en lo lirico: me interesé mucho en cierto periodo por las lecturas esotéricas, sobre la magia y alquimia, el hermetismo (Kybalion), también leí autores que mezclan estas fijaciones con ficción como Alan Moore (Promethea), algunos cuentos de horror cósmico de Lovecraft… El corpus del psiquiatra/psicólogo suizo Carl Jung, que si bien no he leído rigurosamente como lo haría un académico, sus conceptos como el inconsciente colectivo y los arquetipos me han influenciado y considero que son grandes aportes a la humanidad, incluso el ACT II podría decirse que es una representación teatral de su concepto de la Individuación. Tao Te Ching, La nave de los Locos (Brant), las ideas del Dr. Jacobo Grinberg, Gnosticismo, algunos escritos del etnobiólogo y lunático norteamericano Terence Mckenna… Todo esto y más son parte de las ideas que a veces juegan y revolotean en mi mente.
5. En el marco de tu presentación en Ecuador, en Goth Valley 2025, ¿cuál y cómo ha sido tu relación con la cultura gótica?
No podría decir que me siento perteneciente a la cultura gótica pues mis intereses se pintan de muchos colores, para mí lo “gótico” ha pasado por tantas mutaciones que hoy lo veo más como un lenguaje emocional que una estética fija. Su origen no está en la música, ni siquiera en la moda, sino en su sensibilidad. Podría decirse que me ha influenciado en mi apreciación por la arquitectura: la atención al detalle, los adornos, a lo maximalista. En lo musical, bandas como Devil Doll, Tristania, Lacrimosa, The Cure, Misfits (por mencionar algunos) que si bien sónicamente son distintos, todos compartían cierta atracción por lo oscuro, lo oculto. Proyectos que junto al legado de autores como Poe, Lovecraft, Brontë y otros, se han convertido en un refugio para quienes cargan con la melancolía, la introspección y la sensibilidad/atracción hacia lo trágico, lo sublime y lo teatral. Podría decir que lo “gótico” es una forma de mirar a la sombra con dignidad, con honestidad y sobre todo, con belleza.
6. ¿Qué podemos esperar de tu presentación en Quito?
“Râhoola’s Oneiric Metaverse” (El Metaverso Onírico de Rájula), en esta ocasión en formato unipersonal, podría resumirse como un recorrido por la colorida discografía de A Flying Fish, en una presentación que conjuga visuales de fuentes variadas, pistas complementarias, ejecución en vivo, canto, personificación… y pollos.
7. ¿Qué tienes planeado para 2026?
Varias cosas que veremos si me da la cabeza, el tiempo y la energía:
I. Continuar buscando espacios ad hoc para presentaciones de A Flying Fish en sus múltiples formatos, tanto dentro como fuera de MX.
II. Seguir con la producción de una segunda Rock-Opera (con tintes espaciales y retro-prog) la cual ya está bastante avanzada.
III. Continuar el trabajo con Vitam Aeternam para la producción del 3er álbum de estudio.
IV. Avanzar con la composición del ACT III de “El Pez que Voló”.
V. Buscar financiamiento para lograr el montaje en vivo del ACT I y II con actores/bailarines en teatro.
(agregaría tomarme unas buenas vacaciones a la lista)
El proyecto mexicano A Flying Fish se presentará este sábado 13 de diciembre en Goth Valley 2025, concierto que celebra su vigésimo aniversario y reúne diversas disciplinas de la cultura oscura como teatro, poesía, diseño de modas y cine.
Actos musicales invitados: Electro Shock Therapy (E.S.T.), Daltis, Butoh y Galmortinel.
Entradas a la venta:
THE HOUSE ROCK ECUADOR
NECRONIK Restobar
Cat Cave
.jpeg)


.jpeg)

Comentarios
Publicar un comentario